miércoles, 18 de junio de 2014

¿Quieres subalquilar la casa? Entonces lee esto

subarrendar


El subarriendo es una práctica entre propietarios e inquilinos que no está reglamentada. Depende exclusivamente de la política que adopten las asociaciones de propietarios. Como inquilino, a ti te corresponde negociar con el dueño de tu vivienda las condiciones en que puedes subalquilar. Y conocer tus responsabilidades.

               
Lo que dice el contrato


A pesar de que no hay leyes que prohíban el subarriendo, en general los propietarios de edificios de apartamentos son proclives a poner restricciones a esta práctica, en los contratos.

La razón de la limitación, es a protección del inquilino original y del propietario frente a responsabilidades extras que les impone la situación de subarriendo. Cuando se autoriza el ingreso de un segundo inquilino a la vivienda surgen múltiples compromisos, que en general, no son tomados en cuenta por el inquilino original.

El primer paso, entonces, es averiguar con el dueño su posición con respecto a subalquilar. Y conocer bien qué implicancias tiene para ti esta nueva situación de inquilinato compartido. El alivio económico puede ser tu principal motivación, pero no debes dejar de considerar las responsabilidades que se te agregarán.


¿Qué hay detrás del subarriendo?


Lo más importante a considerar es el hecho de que el subarriendo traslada la administración de la propiedad rentada de manos del dueño, a manos del inquilino original.

Esto significa que el propietario no tiene el poder de comprobar la historia penal y financiera del nuevo habitante de la vivienda. Esta es una medida de seguridad para todas las partes, que el primer inquilino no está en condiciones de hacer en forma profunda porque no cuenta con los recursos para ello.

El riesgo latente en esta nueva situación es la falta de garantías que tiene el propietario sobre la capacidad de pago de la renta del nuevo habitante del apartamento.

Por otra parte, el desconocimiento de los antecedentes del nuevo inquilino puede afectar la seguridad y el bienestar de la comunidad de residentes de ese edificio.

El inquilino que decide subarrendar no tiene el conocimiento de un administrador como para prevenir y solucionar distintas eventualidades que puedan presentarse durante el subarriendo.

En una situación extrema, donde el nuevo inquilino se niegue a abandonar el edificio, le corresponde al propietario desalojarlo y este proceso puede volverse complicado, largo y costoso.

Una de las tareas más delicadas del inquilino original es la de percibir la renta del nuevo residente. En caso de que el alquiler no se pague a tiempo, el primer inquilino debe responder por la multa.

Más allá de la sanción financiera, el incumplimiento sucesivo del pago de la renta a término, puede dañar la historia de crédito del inquilino.


Condiciones del subarriendo


"El subarriendo equivale al período de tiempo restante que dura el contrato de alquiler entre el inquilino original y el propietario.

A menos que exista un sistema de renta controlada, el margen de incremento de la renta para el inquilino y el subinquilino depende del propietario. Las condiciones de la renta entre el propietario y el residente original están fijadas por los términos del contrato de alquiler, a menos que el contrato se fije mes a mes.

Lo importante es comprobar que no existe prohibición en el contrato para subalquilar. De lo contrario, el subarriendo se puede considerar una violación del acuerdo y, por lo tanto, motivo para que se dé por finalizado.


Una opción a subalquilar


Una alternativa a subalquilar, es que solicites la inclusión del nuevo inquilino en el contrato de arrendamiento.

Si el objetivo del inquilino es costear los gastos de la renta, puede considerar hablar con el propietario para cambiar el contrato y agregar al nuevo compañero de apartamento.

En este caso, el proceso de calificación se agilizará dado que el salario o ingreso del inquilino original se sumará al capital que aporte el nuevo habitante.

En caso de que el inquilino decida mudarse antes de que se termine el contrato y subalquilar el apartamento a un nuevo inquilino, debe discutirlo inmediatamente con el propietario. Lo más efectivo es comunicar con anticipación los planes de subarriendo al dueño para llegar al mejor acuerdo.

La administración profesional de la residencia alquilada es la parte más capacitada para evaluar las cualidades del nuevo inquilino y completar la documentación necesaria.

Infórmate con exactitud si tu contrato prohíbe expresamente el subarriendo. En ese caso, cualquier intento de tu parte por recurrir a esta práctica puede costarte el desalojo.

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