miércoles, 4 de febrero de 2015

Cómo elegir un seguro para el hogar

asegurar casa


Para mantener tu propiedad lejos de incendios, robos, inundaciones o cualquier otra catástrofe, lo ideal es protegerla económicamente con un seguro. Lee bien las letras pequeñas de la póliza y elige el seguro más adecuado a tus necesidades y a tu bolsillo.


¿Para qué sirven los seguros?

Muchas veces, tener asegurada la casa puede ser la diferencia entre tenerlo todo o perderlo en un segundo. Ese es el caso de Jennifer Fernández, una colombiana que vive en el condado de Miami-Dade, y cuya casa se vio afectada por las inundaciones del año pasado.

"Nunca pensé que un seguro fuera a ayudarme tanto. Siempre tomaba el pago como algo que afectaba a mi bolsillo, algo innecesario, o que nunca me iba a tocar a mí", asegura Fernández.

"El mantener un seguro de mi casa y con póliza especial para inundaciones fue mi salvación".

El objetivo de un seguro para la casa es protegerla económicamente contra toda aquella eventualidad que pueda causarle daño y que tu no podrías afrontar o que significaría un desembolso grande para tu bolsillo.

Al contratar los servicios de una aseguradora, tú y la empresa firmarán una póliza, en la cual ésta se compromete a pagarte por las pérdidas financieras que pueda sufrir tu casa por causa de un incendio, robo o inundación (items que aparecen detallados en el contrato que firmas con la empresa) y tú te comprometes a hacer pagos mensuales o uno anual.


Tipos de seguros para la casa

Existen tres categorías de seguros para la casa: propietario, inquilino y condominios. La póliza de seguro de propietarios es la más común y tiene diferentes grados de cobertura (se pueden ir sumando) que varían en precios y alcance:

Cobertura A Vivienda: de acuerdo a los límites que se especifican en tu póliza, ésta cobertura equivale a cubrir todos los costos de reconstrucción total de tu casa ante una pérdida inminente. El reembolso está basado en el costo de reconstruir la casa y no en el valor de mercado. Es recomendable que tu póliza cubra el 80 por ciento; así quedarás bien cubierto si pierdes completamente tu propiedad.

Cobertura B Otras estructuras: cubre todo aquéllo que esté en la misma propiedad pero que no forma parte de la estructura de la casa (piscina, barbacoa, etcétera).
Cobertura C Bienes personales: las aseguradoras tienen limitaciones, pero por lo general, cubren entre un 50 y un 80 por ciento del valor de bienes personales como muebles, adornos o ropa.

Cobertura D  Expensas: si te ves forzado a desalojar la casa, por ejemplo, en caso de incendio, la aseguradora te proporcionará expensas adicionales para que puedas pagar una vivienda por el tiempo que sea necesario.

Cobertura E Responsabilidad hacia terceros: estarás defendido contra demandas de terceros por daños a terceras personas o a sus propiedades.

Cobertura F Medicina: esta póliza cubre la contingencia de que alguien salga herido en tu casa, no importa si es de tu familia o no, o quién tuvo la culpa. Tú serás el último responsable y este tipo de seguro se encargará de pagar los gastos médicos, pero con ciertas limitaciones.

Una póliza de inquilino cubre sólo tus bienes personales. En tanto, una póliza de condominio cubre tus bienes personales, los gastos médicos de una persona extraña en tu propiedad y a ti, en caso de cargos de responsabilidad contra terceras personas.
Lo ideal es que el valor de la cobertura coincida con el valor de la casa.

El seguro cubre la estructura de la casa y no el terreno donde está ubicada. Si se le hacen mejoras a la vivienda hay que hacer otra tasación y modificarlo.

La ubicación de la propiedad, el año en que fue construida y la cercanía a estaciones de bomberos o salida de agua, son factores que limitan el seguro de tu casa.


Lo que no está cubierto

Por lo general, la mayoría de los seguros de hogar tienen limitaciones en su cobertura. Para evitar sorpresas en momentos de dificultades, hay que leer bien la letra chica de las pólizas y preguntar al asegurador, todo lo que no quede claro.

Los endosos son agregados que se le hacen a la póliza para que ésta cubra ítems que no están incluidos en la póliza común. Algunos de estos son:

Huracanes y tornados: las áreas cercanas a la costa son consideradas zonas de alto riesgo y necesitan de una cobertura extra para protegerse de los daños que pueden causar este tipo de fenómenos.

Inundaciones: Esta póliza cubre los daños que pueda sufrir tu casa por causa de inundaciones. Se compra por separado y es aconsejable para áreas geográficas donde se esperan fuertes precipitaciones en el año.

Terremotos: cubre todo lo que tenga que ver con terremotos, volcanes y temblores. Es necesario sólo en áreas propensas a este tipo de fenómeno.

Artículos de valor: para asegurar computadoras, equipos o aparatos electrónicos de gran valor y que estén ubicados dentro de la casa, hay que extender el límite de la póliza y pagar un poco más. Lo mismo ocurre si en la casa se tienen objetos de valor.


Elegir el seguro más adecuado para la casa te asegurará un futuro con menos contratiempos para ti y tu familia, y un sueño mucho más tranquilo.

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