martes, 24 de junio de 2014
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Consejos y cuidados de los cuadros
a la/s
1:38 p.m.
¿Se te perforó un lienzo sin querer mientras lo trasladabas
a otra habitación? ¿Notas que la pintura se ha resecado y no sabes cómo
devolverle el brillo y la tersura? Estos son problemas comunes que sufren los
cuadros en el hogar y que tienen fácil remedio. Aprende a rescatar tus objetos
de arte más preciados.
Daños más frecuentes
Las obras de arte en
base de pinturas de aceite son las más delicadas y, por ello, las que requieren
mayor cuidado.
La mayoría de los cuadros
que llegan a los talleres para restauración son por:
Perforaciones o rajaduras debidas al traslado de un cuadro
por una mudanza o reubicación de la obra. Suele ocurrir que los cuadros no se
protegen lo suficiente con papel o tela antes de trasladarlos y se los apoya
sin querer sobre superficies filosas o se los embiste por accidente contra
superficies duras al trasladarlos.
Pintura de aceite
reseca. Se trata de un deterioro natural de este tipo de obra. El clima
seco y muy cálido acelera este proceso.
Mala limpieza casera. Mucha gente limpia los cuadros con
agua y jabón, e incluso con cloro. Estos productos destiñen los colores y
pueden borrar detalles de la obra de arte..
Los cambios bruscos de temperatura (del frío al calor o
viceversa) provocan la pérdida de brillo e intensidad de los colores de la
tela.
La exposición excesiva a la luz solar de los cuadros que
están colgados frente a una ventana o al lado de una abertura. El sol hace
desaparecer ciertos colores claros y empalidece otros más fuertes.
La polución provocada por el humo del cigarrillo afecta la
tela y la vuelve de color amarillo.
Las temperaturas superiores a 80 grados Fahrenheit son
enemigas de las pinturas.
Limpieza hogareña
Recomendaciones para un mejor cuidado
Quítales el polvo
a las telas constantemente, con un plumero. En las zonas donde el polvo está
adherido a la tela, utiliza una brochita para despegar la suciedad.
No uses líquidos desengrasantes que sirven para otras partes
de la casa, porque esos productos se comen la pintura.
Quita las manchas
de polvo con un paño blanco, humedecido en aguarrás. Este es el limpiador más
efectivo porque desengrasa sin afectar la calidad de la pintura.
Limpia por secciones con un movimiento circular. Verifica
que el paño siempre salga gris o negro, por la suciedad del cuadro, pero no remueva partículas de color. Utiliza
muy poco aguarrás y limpia la tela con mucha suavidad para evitar dejar
residuos de la pintura en el trapo. Si eso ocurre, lleva el cuadro de inmediato
a un restaurador.
Restauración casera
Se aconseja pasarle a tus cuadros de aceite una capa de
barniz temporal cada 3 ó 4 años, para restaurar los colores de la pintura.
Si vives en un clima seco y cálido, tus cuadros se deteriorarán más rápido y deberás pasarles el barniz más
seguido, cada año y medio, por ejemplo.
La gran ventaja de este barniz es que no es fijador y, por
lo tanto, se puede remover si es necesario para retocar la pintura o quitarle
el polvo acumulado debajo de la capa de protección.
Te recomiendo que busques el barniz ya preparado que viene
en un pomito o en un envase de plástico transparente, en las casas de arte, y
que viene con la inscripción "Listo para usar". Si lo compras en lata
corres el riesgo de que traiga algunos químicos fijadores que no se puedan
remover.
Aplicalo utilizando una brocha que no suelte pelos.
Peina la tela de izquierda a derecha y de derecha a
izquierda. De arriba hacia abajo y de abajo hacia arriba. Pero nunca en sentido
diagonal, porque se producirá un pegote irregular.
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