martes, 24 de junio de 2014

Consejos y cuidados de los cuadros

cuidados de pinturas


¿Se te perforó un lienzo sin querer mientras lo trasladabas a otra habitación? ¿Notas que la pintura se ha resecado y no sabes cómo devolverle el brillo y la tersura? Estos son problemas comunes que sufren los cuadros en el hogar y que tienen fácil remedio. Aprende a rescatar tus objetos de arte más preciados.


Daños más frecuentes

Las obras de arte en base de pinturas de aceite son las más delicadas y, por ello, las que requieren mayor cuidado.

La mayoría de los cuadros que llegan a los talleres para restauración son por:

Perforaciones o rajaduras debidas al traslado de un cuadro por una mudanza o reubicación de la obra. Suele ocurrir que los cuadros no se protegen lo suficiente con papel o tela antes de trasladarlos y se los apoya sin querer sobre superficies filosas o se los embiste por accidente contra superficies duras al trasladarlos.

Pintura de aceite reseca. Se trata de un deterioro natural de este tipo de obra. El clima seco y muy cálido acelera este proceso.

Mala limpieza casera. Mucha gente limpia los cuadros con agua y jabón, e incluso con cloro. Estos productos destiñen los colores y pueden borrar detalles de la obra de arte..
Los cambios bruscos de temperatura (del frío al calor o viceversa) provocan la pérdida de brillo e intensidad de los colores de la tela.

La exposición excesiva a la luz solar de los cuadros que están colgados frente a una ventana o al lado de una abertura. El sol hace desaparecer ciertos colores claros y empalidece otros más fuertes.

La polución provocada por el humo del cigarrillo afecta la tela y la vuelve de color amarillo.

Las temperaturas superiores a 80 grados Fahrenheit son enemigas de las pinturas.
Limpieza hogareña


Recomendaciones para un mejor cuidado

Quítales el polvo a las telas constantemente, con un plumero. En las zonas donde el polvo está adherido a la tela, utiliza una brochita para despegar la suciedad.

No uses líquidos desengrasantes que sirven para otras partes de la casa, porque esos productos se comen la pintura.

Quita las manchas de polvo con un paño blanco, humedecido en aguarrás. Este es el limpiador más efectivo porque desengrasa sin afectar la calidad de la pintura.

Limpia por secciones con un movimiento circular. Verifica que el paño siempre salga gris o negro, por la suciedad del cuadro, pero no remueva partículas de color. Utiliza muy poco aguarrás y limpia la tela con mucha suavidad para evitar dejar residuos de la pintura en el trapo. Si eso ocurre, lleva el cuadro de inmediato a un restaurador.


Restauración casera

Se aconseja pasarle a tus cuadros de aceite una capa de barniz temporal cada 3 ó 4 años, para restaurar los colores de la pintura.

Si vives en un clima seco y cálido, tus cuadros se deteriorarán más rápido y deberás pasarles el barniz más seguido, cada año y medio, por ejemplo.

La gran ventaja de este barniz es que no es fijador y, por lo tanto, se puede remover si es necesario para retocar la pintura o quitarle el polvo acumulado debajo de la capa de protección.

Te recomiendo que busques el barniz ya preparado que viene en un pomito o en un envase de plástico transparente, en las casas de arte, y que viene con la inscripción "Listo para usar". Si lo compras en lata corres el riesgo de que traiga algunos químicos fijadores que no se puedan remover.

Aplicalo utilizando una brocha que no suelte pelos.


Peina la tela de izquierda a derecha y de derecha a izquierda. De arriba hacia abajo y de abajo hacia arriba. Pero nunca en sentido diagonal, porque se producirá un pegote irregular.

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